Constantemente los venezolamos nos jactamos de nuestros abundantes recursos y de la renta que extraemos del mismo. Hemos sido criados bajo la quimera del país "rico" -- lo que sea que quiere decir esto. Como dice el Profesor Aníbal Romero, nuestra formación nos ha convencido de que con a penas algo de buena voluntad podemos hacer del nuestro un gran país, ignorando por completo el desafío que representa transformar Venezuela en una economía realmente próspera que nos permita alcanzar el progreso de las otras economías emergentes.
Sin embargo, quisiera enfocarme en un tema más específico, que es el fin del negocio petrolero. De acuerdo a los cálculos más realistas, el pico de producción petrolera se alcanzará antes del año 2020. Esto quiere decir que antes de esta fecha el mundo habrá perdido la capacidad de seguir aumentando la producción de barriles de crudo. Con la subsiguiente crisis que puede desencadenarse de no tomar medidas inmediatas.
Pareciera que cada vez que hay un aumento drástico del precio del petróleo la opinión pública recuerda que la actual economía mundial basada en la utilización de energía proveniente de restos fósiles y de otros recursos no renovables está condenada a fracasar eventualmente. Ciertamente nadie sabe proyectar con suficiente certeza cuándo acabaremos con los recursos naturales de nuestro planeta. Sin embargo desde los años 70 con el Club de Roma y la publicación de "Los límites del crecimiento", libro recientemente actualizado, la preocupación sobre el advenimiento de este momento ha fluctuado desde entonces.
Es indudable, no obstante, que con las actuales crisis energética y alimentaria mundiales, estrechamente relacionadas a los altos precios del petróleo, la opinión pública ha cambiado drásticamente desde hace unos años para acá. Hace unos años la comisión de medio ambiente del senado de los Estados Unidos, liderizada hasta antes de las elecciones parlamentarias de 2006 (que le devolvieron la mayoría a los demócratas desde hacía 12 años) por el senador Jim Inhofe, consideraba el calentamiento global de simple "falacia".
Hoy en día, la administración Bush ha dado pasos tanto para admitir el problema que puede representar el no reducir las emisiones de CO2 dentro de los próximos años como para implementar iniciativas que aún no se han traducido en medidas concretas. Lo que es indiscutible es que la opinión pública ha comenzado a influenciar sustancialmente a los líderes de las principales potencias para que apuren la marcha en la lucha contra uno de los grandes desafíos de la comunidad internacional en el siglo XX.
Como país exportador de petróleo, ¿Cuál debe ser el papel de Venezuela en el futuro inmediato? Venezuela continúa subsidiando la gasolina, manteniéndola a precios por debajo del agua embotellada.
Esto no es solamente una medida populista y cortoplacista. Es además un crimen contra el medio ambiente. Si la gente está preocupada por que el aumento de los precios vaya a afectar a los más pobres y a aumentar los precios del transporte y los alimentos, ¿Entonces por qué no se usa parte de ese dinero para compensar los efectos de un aumento sobre las personas más vulnerables y ya?
De cualquier manera, el fin del negocio petrolero tal y como lo conocemos está condenado a acabarse eventualmente. Según las proyecciones hechas, la producción petrolera de Venezuela alcanzará su pico décadas después del fin del negocio petrolero. No es entonces que se va a acabar el petróleo. Lo que sí está condenado a acabarse es el lucrativo degocio de comerciar crudo.
Es realmente alarmante cómo éste tema no es discutido por casi nadie en estos días. El fin del negocio petrolero ha de ser una prioridad tanto en los medios de comunicación como en las políticas gubernamentales. Si no se comienza a tomar medidas desde ya, Venezuela está condenada a ser abatida fuertemente por una crisis harto anunciada y previsible.
lunes, 28 de julio de 2008
jueves, 17 de julio de 2008
Your Fat MIGHT Be Your Fault
Por qué la demagogia en la industria dietética?
Las personas con sobrepeso son entendiblemente sensibles al tema. Ciertamente hay un grave problema con el sobrepeso en la población en nuestros días y la gente tiende a no ser tolerante con la gente "rechoncha". Es común que la gente obesa no pueda entrar a algunos establecimientos nocturnos. La obesidad parece ser la nueva causa de segregación cuando el mundo aún no ha superado la discrimación religiosa o la racial.
También es cierto que el problema del sobrepeso es predecible en la sociedad de nuestros días. Los seres humanos, como cualquier otro ser vivo, tienden a comer de más. El comer de más es símplemente un instinto y no falta de voluntad. En una sociedad sedentaria como la de nuestros días y con la abundancia de comida consecuencia del dominio del uso de la naturaleza para producir más comida de la que necesitamos para sobrevivir, es lógico pensar que esto llevará muchas personas a responder a sus instintos y a pecar de glotones.
En la industria dietética de nuestros tiempos podemos ver productos tan variados como libros, artículos, parches, alimentos dietéticos (ahora llamados light), cintas tanto impícitas como con mensajes ocultos, aspartame, pastillas para no digerir la grasa, pastillas para controlar el monstruo de la ansiedad.
Por radio, televisión y prensa vemos anunciados métodos de todo tipo con distintas estrategias. "Haga dieta y adelgace", "no más dietas", "ser gordo no es tu culpa", "adelgace sin hacer dietas y sin esfuerzo", "Por qué las francesas comen y no engordan", "por qué en china la gente no es gorda", "por qué hacer ejercicio es malo", "adelgace sin hacer ejercicio", "coma comida caliente", "coma comida fría", "dieta por puntos", "dieta baja en carbohidratos", "adelgace por hipnosis", "adelgace a través de la PNL" "la dieta de Hollywood", "pierda 10 kilos en una semana", etc. Frecuentemente se escucha a los gurús de las dietas diciendo que la gente "no tiene informacion". Muy por el contrario pareciera que el problema es el exceso de información.
La industria dietética ciertamente ha fracasado en ayudar a la gente a bajar de peso. Sin embargo, se le debe reconocer que ha logrado en efecto desarrollar una nueva jerga científica para explicar el por qué la gente engorda. La ansiedad parece ser uno de los términos más de moda. Ahora se trata a la ansiedad como una enfermedad difícil de curar que requiere de un esfuerzo de concentración abrumador. Ya no se le dice a las personas con sobrepeso que "deben controlar su apetito", sino que se les dice que sufren de "ansiedad". Términos como la ansiedad, el antiguamente popular "bioritmo" han asechado a las personas interesadas en bajar de peso desde que el tema adquirió preponderancia en el siglo XX.
El resultado de todo este "anarquismo intelectual" es una confusión creciente en las personas que se sienten abrumadas por el exceso de información y quienes terminan por pensar que no hay una solución a su problema de sobrepeso.
¿Por qué no seguir el consejo de un nutricionista responsable de comer sano y hacer ejercicio regularmente? ¿Es tan terrible saber que solo con constancia y disciplina se puede llegar a un peso ideal? ¿Cuál es el problema con adelgazar un kilo cada semana o cada 10 días?
El primer paso para bajar de peso es tomar consciencia de que el proceso no es fácil y que exige mucha tenacidad. Sólo sabiendo que la capacidad de bajar de peso recide en uno y teniendo en cuenta que hasta no internalizar el compromiso de adelgazar, ningún libro ni ningún método milagroso lo hará por nosotros.
Las personas con sobrepeso son entendiblemente sensibles al tema. Ciertamente hay un grave problema con el sobrepeso en la población en nuestros días y la gente tiende a no ser tolerante con la gente "rechoncha". Es común que la gente obesa no pueda entrar a algunos establecimientos nocturnos. La obesidad parece ser la nueva causa de segregación cuando el mundo aún no ha superado la discrimación religiosa o la racial.
También es cierto que el problema del sobrepeso es predecible en la sociedad de nuestros días. Los seres humanos, como cualquier otro ser vivo, tienden a comer de más. El comer de más es símplemente un instinto y no falta de voluntad. En una sociedad sedentaria como la de nuestros días y con la abundancia de comida consecuencia del dominio del uso de la naturaleza para producir más comida de la que necesitamos para sobrevivir, es lógico pensar que esto llevará muchas personas a responder a sus instintos y a pecar de glotones.
En la industria dietética de nuestros tiempos podemos ver productos tan variados como libros, artículos, parches, alimentos dietéticos (ahora llamados light), cintas tanto impícitas como con mensajes ocultos, aspartame, pastillas para no digerir la grasa, pastillas para controlar el monstruo de la ansiedad.
Por radio, televisión y prensa vemos anunciados métodos de todo tipo con distintas estrategias. "Haga dieta y adelgace", "no más dietas", "ser gordo no es tu culpa", "adelgace sin hacer dietas y sin esfuerzo", "Por qué las francesas comen y no engordan", "por qué en china la gente no es gorda", "por qué hacer ejercicio es malo", "adelgace sin hacer ejercicio", "coma comida caliente", "coma comida fría", "dieta por puntos", "dieta baja en carbohidratos", "adelgace por hipnosis", "adelgace a través de la PNL" "la dieta de Hollywood", "pierda 10 kilos en una semana", etc. Frecuentemente se escucha a los gurús de las dietas diciendo que la gente "no tiene informacion". Muy por el contrario pareciera que el problema es el exceso de información.
La industria dietética ciertamente ha fracasado en ayudar a la gente a bajar de peso. Sin embargo, se le debe reconocer que ha logrado en efecto desarrollar una nueva jerga científica para explicar el por qué la gente engorda. La ansiedad parece ser uno de los términos más de moda. Ahora se trata a la ansiedad como una enfermedad difícil de curar que requiere de un esfuerzo de concentración abrumador. Ya no se le dice a las personas con sobrepeso que "deben controlar su apetito", sino que se les dice que sufren de "ansiedad". Términos como la ansiedad, el antiguamente popular "bioritmo" han asechado a las personas interesadas en bajar de peso desde que el tema adquirió preponderancia en el siglo XX.
El resultado de todo este "anarquismo intelectual" es una confusión creciente en las personas que se sienten abrumadas por el exceso de información y quienes terminan por pensar que no hay una solución a su problema de sobrepeso.
¿Por qué no seguir el consejo de un nutricionista responsable de comer sano y hacer ejercicio regularmente? ¿Es tan terrible saber que solo con constancia y disciplina se puede llegar a un peso ideal? ¿Cuál es el problema con adelgazar un kilo cada semana o cada 10 días?
El primer paso para bajar de peso es tomar consciencia de que el proceso no es fácil y que exige mucha tenacidad. Sólo sabiendo que la capacidad de bajar de peso recide en uno y teniendo en cuenta que hasta no internalizar el compromiso de adelgazar, ningún libro ni ningún método milagroso lo hará por nosotros.
Fin de clases (10.3,2)
Al fin termina mi trimestre,
Como siempre un aire de optimismo en el ambiente del tipo "Este verano sí que voy a aprovecharlo. Voy a estudiar, leer, ponerme en forma, viajar, ir a la ávila todos los días, pintar y organizar mi cuarto, aprender un idioma, buscarme un trabajo, etc, etc, etc". Con el subsecuente, "hoy empieza, así que tengo todo el derecho de ver TV hasta las 3 am, con tal hoy es el primer día apenas, qué importa si me levanto mañana a las 2 pm"
Sin embargo al tiempo de no hacer nada el sentimiento deviene "demonios, ya perdí una/dos/tres semanas, la que viene sí que empiezo". Hasta que al final del verano la cosa se torna en "bueno, qué demonios, será para el próximo verano".
¿Será que nuestras expectativas son demasiado altas? ¿o será que somos demasiado flojos? Después de todo, ¿Qué hay de malo en malgastar 2 meses si el resto del tiempo uno está ocupado?
Pues este verano será la excepción. Hoy que es mi primer día de vacaciones en serio y pienso aprovecharlas desde el primer segundo y para ello mantendré un registro de todo lo que hago durante el verano. Deséame suerte
Como siempre un aire de optimismo en el ambiente del tipo "Este verano sí que voy a aprovecharlo. Voy a estudiar, leer, ponerme en forma, viajar, ir a la ávila todos los días, pintar y organizar mi cuarto, aprender un idioma, buscarme un trabajo, etc, etc, etc". Con el subsecuente, "hoy empieza, así que tengo todo el derecho de ver TV hasta las 3 am, con tal hoy es el primer día apenas, qué importa si me levanto mañana a las 2 pm"
Sin embargo al tiempo de no hacer nada el sentimiento deviene "demonios, ya perdí una/dos/tres semanas, la que viene sí que empiezo". Hasta que al final del verano la cosa se torna en "bueno, qué demonios, será para el próximo verano".
¿Será que nuestras expectativas son demasiado altas? ¿o será que somos demasiado flojos? Después de todo, ¿Qué hay de malo en malgastar 2 meses si el resto del tiempo uno está ocupado?
Pues este verano será la excepción. Hoy que es mi primer día de vacaciones en serio y pienso aprovecharlas desde el primer segundo y para ello mantendré un registro de todo lo que hago durante el verano. Deséame suerte
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