martes, 20 de enero de 2009

La falacia de "la voluntad popular"

Dentro de todo este debate sobre la enmienda constitucional se ha dicho que se quiere ampliar los derechos del pueblo al dársele la libertad a candidatos en ejercicio de sus funciones para postularse cuantas veces quieran. De esta forma aquellos ciudadanos en el poder ganan el derecho a aspirar a más términos y el pueblo gana la libertad de escoger a esa persona de entre otras opciones. Esto es además una manera de premiar la buena gestión, de forma tal de asegurar que los buenos gobernantes permanezcan hasta que el pueblo así lo quiera.

Considero que tanto la premisa de que se le debería dar al pueblo la libertad de elegir a quienes consideren más calificado para ejercer un cargo como la de que aquellos que hacen una buena gestión son premiados con la reelección resultan de la triste y demagógica concepción política de que la mayoría del pueblo tiene la razón. No considero que el pueblo sea inherentemente tonto o incapaz de tomar decisiones acertadas. No obstante pienso analizar por qué ésta concepción es engañosa y atenta contra principios republicanos.

Primero que nada, hay que entender que al "elegirse" un candidato para ejercer un cargo público no se trata de un clamor popular de las masas que exigen ser mandados por éste líder destinado a guiarlos. A la hora de emitir su voto, el ciudadano lo que está es escogiendo solamente entre los candidatos que salen en la boleta electoral, siendo limitada la información a la que tiene acceso el ciudadano.

Cuando se pone en duda que una mayoría tenga la razón sobre cual es el mejor candidato, no se hace por descalificarlas. Se trata sencillamente de entender que cuando una persona no tiene acceso a toda la información las posibilidades de equivocarse se hacen cada vez mayores.

¿Sabe usted quienes son (con todo el respeto que merecen) Carmelo Pérez, Pedro Aranguren, Yudith Salazar o Homer Rodriguez? ¿No? Pues todos estaban entre los 14 aspirantes a la Presidencia de la República en 2006. En una democracia ideal, los ciudadanos deberían conocer a fondo las propuestas de los candidatos así como sus calificaciones para realmente elegir cuál es el más indicado para ser Presidente. Sin embargo la situación real es muy distinta. La mayoría de los candidatos son completamente desconocidos para la inmensa mayoría de los venezolanos.

Además de esto, los dos candidatos con posibilidades reales de ganar tampoco tienen por qué representar los intereses del pueblo ¿Qué pasa con los opositores que consideran, por ejemplo, que Julio Borges está mejor capacitado que Manuel Rosales para ejercer la Presidencia? ¿Y los que podrían pensar dentro del chavismo que Vielma Mora sería mejor Presidente que el mismo Chávez? ¿Y qué pasa con las personas que creen que Manuel Rosales tiene mejores propuestas en unas áreas y que Hugo Chávez las tiene en otras? Todos estos sectores antes mencionados se ven en la obligación de "entubarse" dentro de una de las opciones que se le han dado. Esto, como ya hemos dicho, contando con una información incompleta. Esto hace que quien gana las elecciones es sencillamente la persona "preferida" de entre los candidatos, cosa que dista muchísimo de la concepción de que "El pueblo se ha expresado".

Hay que entender, por supuesto, que nadie tiene tiempo de estar horas y horas al día estudiando el perfil de cada uno de los candidatos, así como sus propuestas, para luego sopesar estos entre otros factores y así tomar una decisión verdaderamente informada. Este ideal de la ciudadanía perfecta no es más que una utopía.

Teniendo en cuenta lo anterior, es evidente que cuando "el pueblo expresa su voluntad" es más que probable que se equivoque. De cierta manera los límites en el término inhabilitan a las personas ocupando cargos de elección popular. Pero al igual que otras limitaciones a la voluntad popular como lo son el requisito de tener una edad mínima, no haber sido sentenciado por peculado, etc., los límites en el término representan una salvaguarda en caso de que el pueblo se equivoque a la hora de elegir a sus gobernantes. No olvidemos que ya el hecho de emitir su voto implica una serie de restricciones para los votantes.

Es por esto que los límites en el término son deseables, ya que los mismos evitan una posible tiranía como consecuencia de la permanencia de una persona en el poder durante un largo tiempo. Los límites en el término también permiten la renovación constante de liderazgos y obligan a que haya rotación en el poder, de manera tal de darle oportunidad a otros para que lleven a cabo sus propuestas y así todos los grupos de un país (no solamente la mayoría) se sientan identificados con aquellos en el poder.

domingo, 11 de enero de 2009

¿Por qué "reelección indefinida"?

Otro punto de constante discusión es el uso del término "reelección indefinida" para la supresión del límite temporal en el mandato.

Considero que el término más correcto para referirse a dicha supresión es el de reelección indefinida. No considero que reelección indefinida sea un sinónimo de reelección perpetua o perenne. Sencillamente se quiere decir que no se establece ningún límite expreso sobre cuántos períodos puede servir un Presidente.

Recordemos que el artículo 230 de la Constitución de la República Bolivariana, en caso de ser cambiado, diría:

El periodo presidencial es de seis (06) años. El presidente ó presidenta de la República puede ser reelegido.

Tal y como lo dice este artículo, el Presidente puede lanzarse tanto en reelecciones consecutivas como no consecutivas. Si, por ejemplo, El Presidente Chávez no se postulara para la reelección en 2012, eso no le impide lanzarse en 2018. Por esto considero que el término reelección continua no expresa por completo las implicaciones de la propuesta de enmienda.

Existe otro término que vi propuesto por Carlos Escarrá en una entrevista a Tal Cual en agosto de 2007 (Pulsa aquí para ver el vínculo). Según Escarrá la reelección es «periódica, porque obedece a períodos constitucionales: cada seis años tienes que hacer un proceso electoral...». Sin embargo esta definición, aunque expresa mejor el sentido de que el (ex)Presidente tiene la posibilidad de presentarse cada vez que haya elecciones, ignora el hecho de que los mandatos presidenciales pueden ser acortados en caso de celebrarse y aprobarse un referendo revocatorio, con lo cual la reelección no sería cada seis años, y en consecuencia no sería "periódica".

Quizás otra manera de referirse a este nuevo régimen es el hablar simplemente de la "libre postulación para el presidente". Sin embargo considero que aunque éste término resulte menos desagradable a los oídos de las personas que apoyan al gobierno, es completamente equivalente al de la reelección indefinida y nadie debería sentirse ofendido o indignado por utilizar esta expresión, que es la más común en el mundo hispanohablante.

Mis consideraciones sobre el discurso de Angostura

En la actualidad se discute con frecuencia la relevancia que tiene la doctrina de Bolívar sobre la reelección indefinida en Venezuela (en mi próximo artículo voy a explicar por qué utilizo la expresión de "reelección indefinida", como se le conoce en el mundo hispano, en lugar de otros términos como "reelección contínua" o "reelección periódica").

El oficialismo ha acusado a la oposición de haber sacado de contexto la cita del discurso de Angostura de 1819. A continuación reproduzco el párrafo completo donde está dicha cita, resaltando la frase tan usada por el comando de Angostura:

"La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente."

Analizando el párrafo completo, bien se puede decir -como argumenta el oficialismo- que Bolívar está hablando en favor de la necesidad de llevar a cabo elecciones frecuentemente. Ciertamente no se puede decir que Bolívar está hablando abiertamente en contra de la reelección indefinida.

Sin embargo, este análisis deja de lado el hecho de que Bolívar dice que estas elecciones son necesarias y deseables para evitar que un ciudadano dure mucho tiempo en el poder. No debemos olvidar que en 1819 la única democracia que había en el mundo eran los Estados Unidos. Pese a no tener límites temporales para el mandato de un Presidente, ningún presidente de los EE UU había durado más de dos términos. De hecho, para 1819 los tres Presidentes de los Estados Unidos que habían servido durante dos períodos (Washington de 1789 a 1797, Thomas Jefferson de 1801 a 1809 y Madison de 1809 a 1817) ni siquiera se presentaron para servir durante un tercer período.

En una carta dirigida a Santander en 1826, Bolívar de hecho elogia el caracter liberal de George Washington por no presentarse para un tercer mandato. He aquí la cita:

“Además... la honrosa lección que me ha dejado el héroe ciudadano (Washington), el padre de la gran República Americana, no debe ser inútil para nosotros. El pueblo quiso nombrarlo nuevamente para la Suprema Magistratura; generosamente mostró el peligro... de continuar indefinidamente el poder público en manos de un ciudadano... y tan sublime lección me dice lo que debo hacer...”

Esta fue precisamente la razón por la que Bolívar no aceptó un tercer mandato como presidente de Colombia:

“Yo no puedo mandar más, Excelentísimo Señor, la República Colombiana; mi gloria me lo prohíbe y la libertad de Colombia me lo ordena. Sírvase Vuestra Excelencia ser el órgano para trasmitir al Congreso de la Nación mi respetuosa negativa.... De todos modos y en todos casos, Colombia debe contarme siempre en sus filas... para defender sus leyes...”

Como conclusión podemos decir que si bien esta no es una frase abiertamente en contra de la reelección indefinida, sí es una frase en favor de evitar que un mandatario se perpetue en el poder. Como bien dijimos, en su tiempo Bolívar sólo conocía la experiencia democrática de los Estados Unidos, donde los Presidentes solo decidían postularse para dos períodos. Esto hacía pensar al Libertador que el llevar a cabo elecciones frecuentemente ya garantizaba la alternancia en el poder.

lunes, 28 de julio de 2008

¿Qué demonios está esperando Venezuela? (10.9,13)

Constantemente los venezolamos nos jactamos de nuestros abundantes recursos y de la renta que extraemos del mismo. Hemos sido criados bajo la quimera del país "rico" -- lo que sea que quiere decir esto. Como dice el Profesor Aníbal Romero, nuestra formación nos ha convencido de que con a penas algo de buena voluntad podemos hacer del nuestro un gran país, ignorando por completo el desafío que representa transformar Venezuela en una economía realmente próspera que nos permita alcanzar el progreso de las otras economías emergentes.

Sin embargo, quisiera enfocarme en un tema más específico, que es el fin del negocio petrolero. De acuerdo a los cálculos más realistas, el pico de producción petrolera se alcanzará antes del año 2020. Esto quiere decir que antes de esta fecha el mundo habrá perdido la capacidad de seguir aumentando la producción de barriles de crudo. Con la subsiguiente crisis que puede desencadenarse de no tomar medidas inmediatas.

Pareciera que cada vez que hay un aumento drástico del precio del petróleo la opinión pública recuerda que la actual economía mundial basada en la utilización de energía proveniente de restos fósiles y de otros recursos no renovables está condenada a fracasar eventualmente. Ciertamente nadie sabe proyectar con suficiente certeza cuándo acabaremos con los recursos naturales de nuestro planeta. Sin embargo desde los años 70 con el Club de Roma y la publicación de "Los límites del crecimiento", libro recientemente actualizado, la preocupación sobre el advenimiento de este momento ha fluctuado desde entonces.

Es indudable, no obstante, que con las actuales crisis energética y alimentaria mundiales, estrechamente relacionadas a los altos precios del petróleo, la opinión pública ha cambiado drásticamente desde hace unos años para acá. Hace unos años la comisión de medio ambiente del senado de los Estados Unidos, liderizada hasta antes de las elecciones parlamentarias de 2006 (que le devolvieron la mayoría a los demócratas desde hacía 12 años) por el senador Jim Inhofe, consideraba el calentamiento global de simple "falacia".

Hoy en día, la administración Bush ha dado pasos tanto para admitir el problema que puede representar el no reducir las emisiones de CO2 dentro de los próximos años como para implementar iniciativas que aún no se han traducido en medidas concretas. Lo que es indiscutible es que la opinión pública ha comenzado a influenciar sustancialmente a los líderes de las principales potencias para que apuren la marcha en la lucha contra uno de los grandes desafíos de la comunidad internacional en el siglo XX.

Como país exportador de petróleo, ¿Cuál debe ser el papel de Venezuela en el futuro inmediato? Venezuela continúa subsidiando la gasolina, manteniéndola a precios por debajo del agua embotellada.

Esto no es solamente una medida populista y cortoplacista. Es además un crimen contra el medio ambiente. Si la gente está preocupada por que el aumento de los precios vaya a afectar a los más pobres y a aumentar los precios del transporte y los alimentos, ¿Entonces por qué no se usa parte de ese dinero para compensar los efectos de un aumento sobre las personas más vulnerables y ya?

De cualquier manera, el fin del negocio petrolero tal y como lo conocemos está condenado a acabarse eventualmente. Según las proyecciones hechas, la producción petrolera de Venezuela alcanzará su pico décadas después del fin del negocio petrolero. No es entonces que se va a acabar el petróleo. Lo que sí está condenado a acabarse es el lucrativo degocio de comerciar crudo.

Es realmente alarmante cómo éste tema no es discutido por casi nadie en estos días. El fin del negocio petrolero ha de ser una prioridad tanto en los medios de comunicación como en las políticas gubernamentales. Si no se comienza a tomar medidas desde ya, Venezuela está condenada a ser abatida fuertemente por una crisis harto anunciada y previsible.

jueves, 17 de julio de 2008

Your Fat MIGHT Be Your Fault

Por qué la demagogia en la industria dietética?

Las personas con sobrepeso son entendiblemente sensibles al tema. Ciertamente hay un grave problema con el sobrepeso en la población en nuestros días y la gente tiende a no ser tolerante con la gente "rechoncha". Es común que la gente obesa no pueda entrar a algunos establecimientos nocturnos. La obesidad parece ser la nueva causa de segregación cuando el mundo aún no ha superado la discrimación religiosa o la racial.

También es cierto que el problema del sobrepeso es predecible en la sociedad de nuestros días. Los seres humanos, como cualquier otro ser vivo, tienden a comer de más. El comer de más es símplemente un instinto y no falta de voluntad. En una sociedad sedentaria como la de nuestros días y con la abundancia de comida consecuencia del dominio del uso de la naturaleza para producir más comida de la que necesitamos para sobrevivir, es lógico pensar que esto llevará muchas personas a responder a sus instintos y a pecar de glotones.

En la industria dietética de nuestros tiempos podemos ver productos tan variados como libros, artículos, parches, alimentos dietéticos (ahora llamados light), cintas tanto impícitas como con mensajes ocultos, aspartame, pastillas para no digerir la grasa, pastillas para controlar el monstruo de la ansiedad.

Por radio, televisión y prensa vemos anunciados métodos de todo tipo con distintas estrategias. "Haga dieta y adelgace", "no más dietas", "ser gordo no es tu culpa", "adelgace sin hacer dietas y sin esfuerzo", "Por qué las francesas comen y no engordan", "por qué en china la gente no es gorda", "por qué hacer ejercicio es malo", "adelgace sin hacer ejercicio", "coma comida caliente", "coma comida fría", "dieta por puntos", "dieta baja en carbohidratos", "adelgace por hipnosis", "adelgace a través de la PNL" "la dieta de Hollywood", "pierda 10 kilos en una semana", etc. Frecuentemente se escucha a los gurús de las dietas diciendo que la gente "no tiene informacion". Muy por el contrario pareciera que el problema es el exceso de información.

La industria dietética ciertamente ha fracasado en ayudar a la gente a bajar de peso. Sin embargo, se le debe reconocer que ha logrado en efecto desarrollar una nueva jerga científica para explicar el por qué la gente engorda. La ansiedad parece ser uno de los términos más de moda. Ahora se trata a la ansiedad como una enfermedad difícil de curar que requiere de un esfuerzo de concentración abrumador. Ya no se le dice a las personas con sobrepeso que "deben controlar su apetito", sino que se les dice que sufren de "ansiedad". Términos como la ansiedad, el antiguamente popular "bioritmo" han asechado a las personas interesadas en bajar de peso desde que el tema adquirió preponderancia en el siglo XX.

El resultado de todo este "anarquismo intelectual" es una confusión creciente en las personas que se sienten abrumadas por el exceso de información y quienes terminan por pensar que no hay una solución a su problema de sobrepeso.

¿Por qué no seguir el consejo de un nutricionista responsable de comer sano y hacer ejercicio regularmente? ¿Es tan terrible saber que solo con constancia y disciplina se puede llegar a un peso ideal? ¿Cuál es el problema con adelgazar un kilo cada semana o cada 10 días?

El primer paso para bajar de peso es tomar consciencia de que el proceso no es fácil y que exige mucha tenacidad. Sólo sabiendo que la capacidad de bajar de peso recide en uno y teniendo en cuenta que hasta no internalizar el compromiso de adelgazar, ningún libro ni ningún método milagroso lo hará por nosotros.

Fin de clases (10.3,2)

Al fin termina mi trimestre,

Como siempre un aire de optimismo en el ambiente del tipo "Este verano sí que voy a aprovecharlo. Voy a estudiar, leer, ponerme en forma, viajar, ir a la ávila todos los días, pintar y organizar mi cuarto, aprender un idioma, buscarme un trabajo, etc, etc, etc". Con el subsecuente, "hoy empieza, así que tengo todo el derecho de ver TV hasta las 3 am, con tal hoy es el primer día apenas, qué importa si me levanto mañana a las 2 pm"

Sin embargo al tiempo de no hacer nada el sentimiento deviene "demonios, ya perdí una/dos/tres semanas, la que viene sí que empiezo". Hasta que al final del verano la cosa se torna en "bueno, qué demonios, será para el próximo verano".

¿Será que nuestras expectativas son demasiado altas? ¿o será que somos demasiado flojos? Después de todo, ¿Qué hay de malo en malgastar 2 meses si el resto del tiempo uno está ocupado?

Pues este verano será la excepción. Hoy que es mi primer día de vacaciones en serio y pienso aprovecharlas desde el primer segundo y para ello mantendré un registro de todo lo que hago durante el verano. Deséame suerte