lunes, 28 de julio de 2008

¿Qué demonios está esperando Venezuela? (10.9,13)

Constantemente los venezolamos nos jactamos de nuestros abundantes recursos y de la renta que extraemos del mismo. Hemos sido criados bajo la quimera del país "rico" -- lo que sea que quiere decir esto. Como dice el Profesor Aníbal Romero, nuestra formación nos ha convencido de que con a penas algo de buena voluntad podemos hacer del nuestro un gran país, ignorando por completo el desafío que representa transformar Venezuela en una economía realmente próspera que nos permita alcanzar el progreso de las otras economías emergentes.

Sin embargo, quisiera enfocarme en un tema más específico, que es el fin del negocio petrolero. De acuerdo a los cálculos más realistas, el pico de producción petrolera se alcanzará antes del año 2020. Esto quiere decir que antes de esta fecha el mundo habrá perdido la capacidad de seguir aumentando la producción de barriles de crudo. Con la subsiguiente crisis que puede desencadenarse de no tomar medidas inmediatas.

Pareciera que cada vez que hay un aumento drástico del precio del petróleo la opinión pública recuerda que la actual economía mundial basada en la utilización de energía proveniente de restos fósiles y de otros recursos no renovables está condenada a fracasar eventualmente. Ciertamente nadie sabe proyectar con suficiente certeza cuándo acabaremos con los recursos naturales de nuestro planeta. Sin embargo desde los años 70 con el Club de Roma y la publicación de "Los límites del crecimiento", libro recientemente actualizado, la preocupación sobre el advenimiento de este momento ha fluctuado desde entonces.

Es indudable, no obstante, que con las actuales crisis energética y alimentaria mundiales, estrechamente relacionadas a los altos precios del petróleo, la opinión pública ha cambiado drásticamente desde hace unos años para acá. Hace unos años la comisión de medio ambiente del senado de los Estados Unidos, liderizada hasta antes de las elecciones parlamentarias de 2006 (que le devolvieron la mayoría a los demócratas desde hacía 12 años) por el senador Jim Inhofe, consideraba el calentamiento global de simple "falacia".

Hoy en día, la administración Bush ha dado pasos tanto para admitir el problema que puede representar el no reducir las emisiones de CO2 dentro de los próximos años como para implementar iniciativas que aún no se han traducido en medidas concretas. Lo que es indiscutible es que la opinión pública ha comenzado a influenciar sustancialmente a los líderes de las principales potencias para que apuren la marcha en la lucha contra uno de los grandes desafíos de la comunidad internacional en el siglo XX.

Como país exportador de petróleo, ¿Cuál debe ser el papel de Venezuela en el futuro inmediato? Venezuela continúa subsidiando la gasolina, manteniéndola a precios por debajo del agua embotellada.

Esto no es solamente una medida populista y cortoplacista. Es además un crimen contra el medio ambiente. Si la gente está preocupada por que el aumento de los precios vaya a afectar a los más pobres y a aumentar los precios del transporte y los alimentos, ¿Entonces por qué no se usa parte de ese dinero para compensar los efectos de un aumento sobre las personas más vulnerables y ya?

De cualquier manera, el fin del negocio petrolero tal y como lo conocemos está condenado a acabarse eventualmente. Según las proyecciones hechas, la producción petrolera de Venezuela alcanzará su pico décadas después del fin del negocio petrolero. No es entonces que se va a acabar el petróleo. Lo que sí está condenado a acabarse es el lucrativo degocio de comerciar crudo.

Es realmente alarmante cómo éste tema no es discutido por casi nadie en estos días. El fin del negocio petrolero ha de ser una prioridad tanto en los medios de comunicación como en las políticas gubernamentales. Si no se comienza a tomar medidas desde ya, Venezuela está condenada a ser abatida fuertemente por una crisis harto anunciada y previsible.

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